Las obras comienzan este lunes y suponen una actuación integral. Se vaciarán los vasos, se desmontarán elementos ornamentales y se sellarán grietas, además de renovar el pavimento interior y aplicar un nuevo sistema de impermeabilización. Durante este tiempo, las fuentes permanecerán completamente apagadas, alterando la imagen habitual de uno de los espacios más transitados de la ciudad.
El calendario apunta a finales de junio como fecha de finalización, aunque la reapertura dependerá de factores como la meteorología y el ritmo de los trabajos. El objetivo es evitar nuevas incidencias y garantizar un funcionamiento más estable a medio plazo.
No es la primera intervención relevante en estas estructuras. En 2015 ya se llevó a cabo una reforma para mejorar su eficiencia, incorporando sistemas de telecontrol para gestionar el consumo energético, la calidad del agua y los espectáculos de luz y música.
Diseñadas por Fernando Espiau Seoane en 1959, las fuentes sustituyeron a la antigua obra de Frederic Marès y se han consolidado como uno de los símbolos del centro de Barcelona. Su presencia forma parte del día a día de residentes y visitantes.
Intervenciones como esta evidencian el equilibrio constante entre conservación y uso urbano. Mantener infraestructuras emblemáticas en buen estado no solo preserva la identidad visual de la ciudad, sino que también garantiza que sigan siendo espacios funcionales dentro del ritmo cotidiano de Barcelona.