El Govern llega al inicio de curso con una plantilla de 94.422 profesionales, 1.830 más que al comenzar el año pasado. De ellos, 1.103 son nuevos maestros y profesores y otros 531 corresponden a personal de atención educativa, como educadores, integradores sociales y especialistas vinculados a la inclusión.
Uno de los mayores refuerzos se concentra en la acogida de alumnado recién llegado. Catalunya contará con 2.141 aulas de acogida, unas 500 más que al finalizar el curso anterior, y se limitarán a 18 alumnos por docente. También se incorporarán 204 nuevas plazas en centros de educación especial, con una inversión de 6,3 millones de euros.
Para USTEC, sin embargo, estas medidas no solucionan el conflicto que provocó meses de movilizaciones durante el curso pasado. El sindicato sostiene que buena parte de los anuncios ya formaba parte de compromisos negociados anteriormente y reclama nuevas propuestas sobre reducción de ratios, educación inclusiva, infraestructuras, climatización de centros, cierre de grupos en la escuela pública y financiación educativa.
La organización mantiene como objetivo alcanzar una inversión educativa equivalente al 6% del PIB y reclama también reforzar el catalán como lengua vehicular. En este último punto conviene precisar los datos: los estudios disponibles no muestran que únicamente uno de cada cuatro alumnos utilice habitualmente el catalán en términos generales. Sí indican, por ejemplo, que solo alrededor de uno de cada cuatro estudiantes de sexto de primaria lo utiliza siempre al trabajar con sus compañeros en el aula.
El profesorado estrenará además este curso un complemento de mejora de 700 euros anuales. Esa cantidad se suma al incremento del complemento específico correspondiente a 2026, de algo más de 800 euros anuales según el cuerpo docente, que comenzó a hacerse efectivo en mayo. El acuerdo salarial fue respaldado por CCOO, UGT y ASPEPC-SPS, pero no ha cerrado el conflicto con los sindicatos que mantienen la protesta.
USTEC denuncia que desde el 13 de julio no había vuelto a producirse una negociación efectiva con Educación y ha llegado a pedir que Salvador Illa intervenga personalmente si la Conselleria no consigue desbloquear el conflicto. CGT e Intersindical también mantienen la presión ante el inicio del curso.
Niubó anunció este lunes que durante esta semana mantendrá encuentros con los sindicatos y reuniones específicas con los convocantes de la huelga para intentar encontrar una salida antes del día 8. La consellera sostiene que la situación ha cambiado respecto al comienzo del curso anterior por los acuerdos alcanzados y por el aumento de recursos, pero ha reconocido que una huelga en la primera jornada no es el inicio de curso que esperaba el Govern.
Para las familias de Barcelona, por ahora no cambia el calendario: las clases comienzan el martes 8 de septiembre. Lo que todavía falta por conocer es el alcance que tendrá el paro en los centros, los servicios mínimos que establezca la Generalitat y, antes de eso, si las negociaciones de esta semana consiguen modificar una convocatoria que USTEC mantiene activa.