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Gaudí, entre admiración y preguntas: por qué la Sagrada Família sigue incomodando

La Sagrada Família parece estar por encima de cualquier debate, pero en Barcelona no todos la miran con la misma devoción. La arquitecta Maria Buhigas ha vuelto a ponerlo sobre la mesa al hablar de Gaudí sin recurrir al lenguaje habitual del entusiasmo. Evita llamarlo “genio” y prefiere moverse en un terreno más incómodo: el de las preguntas.

Foto por MattShortPhotography / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

Su edificio favorito de Gaudí no es el templo que domina las postales de la ciudad, sino la Pedrera. La elección no es menor. Frente a la monumentalidad inacabable de la Sagrada Família, la Casa Milà aparece como una obra urbana, habitada, integrada en el Eixample y más fácil de leer desde la vida cotidiana de Barcelona.

La conversación con Buhigas tiene además un punto significativo: ocurre en los pabellones Güell, un espacio que la arquitecta vincula a sus años de formación y a sus primeras miradas sobre la arquitectura. Desde ahí, hablar de Gaudí no significa repetir una biografía gloriosa, sino revisar cómo se construye un mito y qué queda fuera cuando una ciudad convierte a un arquitecto en marca global.

La Sagrada Família concentra esa tensión mejor que ningún otro edificio. Es templo, obra inacabada, símbolo turístico, motor económico, proyecto espiritual y conflicto urbano al mismo tiempo. Para muchos barceloneses, representa orgullo y belleza; para otros, saturación, ruido, obras eternas y una relación cada vez más difícil entre patrimonio y vida vecinal.

El debate no consiste en negar la importancia de Gaudí. Su influencia en Barcelona es indiscutible. La cuestión es si la ciudad puede seguir hablando de él solo desde la veneración o si necesita mirarlo con más matices: qué parte de su obra sigue viva, qué parte ha sido convertida en producto turístico y qué parte se usa para explicar Barcelona al mundo de una forma demasiado simple.

La Sagrada Família, iniciada en 1882, ha atravesado guerras, cambios políticos, transformaciones urbanas y una explosión turística que Gaudí nunca pudo imaginar. Cada nueva torre, cada debate sobre su finalización y cada intervención en su entorno reabre la misma pregunta: de quién es realmente este edificio, de la Iglesia, de los visitantes, de los arquitectos o de la ciudad que lo soporta cada día.

Quizá por eso sigue dividiendo opiniones. Porque no es solo una obra maestra ni solo una atracción turística. Es una pieza enorme de la identidad barcelonesa, pero también un espejo de sus contradicciones: la belleza y la masificación, la memoria y el negocio, el patrimonio y la vida cotidiana. Mirarla con dudas, como hace Buhigas, no la empequeñece. Al contrario: recuerda que los símbolos más potentes son precisamente los que aún permiten discutir.

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Más información

Lugar
Basílica de la Sagrada Familia
Dirección de Basílica de la Sagrada Familia
C/ de Mallorca, 401
Metro más cercano
 Sagrada Família
Horarios
Lu–Jue 9:00–19:00, Sáb 9:00–18:00, Dom 10:30–20:00
Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID48600

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