La intervención incluirá una gran escultura de hasta 20 metros de altura que se instalará en la fachada de la Pasión. El proyecto sigue el dibujo original que dejó Gaudí y recupera una parte poco conocida de su visión para el templo.
La relación entre el arquitecto y el obispo fue clave en la historia de la Sagrada Família. Torras i Bages apoyó a Gaudí en uno de sus momentos más difíciles y reforzó su compromiso espiritual con la obra, algo que marcó profundamente el desarrollo final del proyecto.
La decisión llega en un momento de nuevas transformaciones alrededor del templo. Cada intervención en la Sagrada Família modifica no solo el edificio, también el paisaje urbano y el flujo de visitantes en uno de los puntos más transitados de Barcelona.
El monumento reforzará el carácter simbólico de la fachada de la Pasión y añadirá un nuevo elemento monumental visible desde distintos puntos del entorno. La actuación busca mantener vivo el legado original del arquitecto dentro de una obra que sigue evolucionando.
Barcelona vuelve así a activar uno de sus grandes iconos culturales. Más de un siglo después, la ciudad recupera una pieza pendiente del universo de Gaudí y redefine otra vez la silueta de la Sagrada Família.