El recorrido se centra en los años en que los nabís apostaron por un lenguaje visual más libre, donde el color y la simplificación de las formas sustituyen a la perspectiva tradicional. Sus obras capturan escenas cotidianas, interiores domésticos y momentos urbanos con una mirada nueva.
Todo parte de una obra clave: El talismà de Paul Sérusier, inspirada por Paul Gauguin, que marcó un giro en la manera de entender la pintura. A partir de ahí, el grupo desarrolló una estética que rompía con lo académico y acercaba el arte a la vida diaria.
Artistas como Pierre Bonnard, Édouard Vuillard o Maurice Denis forman parte de este movimiento, que también integró disciplinas como el diseño, la decoración o la arquitectura. La exposición muestra cómo su influencia se extendió más allá del lienzo.
El proyecto se complementa con actividades en colaboración con espacios como el Museu Picasso o el Palau de la Música Catalana, ampliando su impacto en la agenda cultural de la ciudad.
Disponible hasta el 28 de junio, la exposición convierte a Barcelona en una parada imprescindible para quienes quieren entender el origen de la modernidad artística a través de uno de sus movimientos más influyentes.