El cartel combina nombres conocidos, producciones creadas para la fiesta y artistas que todavía se mueven fuera de los grandes circuitos. Flamenco, jazz, electrónica, folk, copla, rock psicodélico y sonidos latinoamericanos convivirán en una edición pensada para saltar de un escenario a otro y descubrir propuestas poco habituales.
Uno de los proyectos centrales será La Barcelona Flamenca, dirigido artísticamente por Chicuelo y comisariado por Luis Troquel. También habrá un programa especial de la orquesta Vozes junto al pianista Marco Mezquida en Nou Barris, además de actuaciones de Ana Rossi y Joana Queiroz, Carola Ortiz, Pol Batlle y Desacoples.
Entre los artistas anunciados figuran Nacho Vegas, Luisa Sobral, Maika Makowski, La Paloma, Sabor de Gràcia, Aterciopelados y Azucarillo Kings. A ellos se sumarán proyectos como Marina y Su Melao, que llevará la bomba puertorriqueña a los escenarios barceloneses.
El BAM tendrá a Shanghái como ciudad invitada y abrirá una ventana a su escena musical con varias formaciones vinculadas al jazz, la música tradicional y la experimentación electrónica. El programa incluirá además a Brama, Sandré, Sandra Monfort, Imarhan, Bia Ferreira, Restinga, Les Testarudes y La Valentina.
Acció Cultura Viva celebrará su décimo aniversario en Fabra i Coats con un formato más concentrado. Tras recibir más de 500 candidaturas, el ciclo mantiene su apuesta por el talento local, la diversidad y los proyectos difíciles de encajar en los carteles más convencionales.
La playa del Bogatell volverá a concentrar algunas de las actuaciones con mayor capacidad de convocatoria. La Nit ELS40 reunirá a Sexenni, Miki Núñez y Búhos, mientras La Pegatina, Svetlana y Al·lèrgiques al Pol·len completarán parte de una programación que aún guarda un cabeza de cartel.
La edición contará con un presupuesto de 183.824 euros para Mercè Música, 115.784 euros para el BAM y 104.790 euros para BAM-Acció Cultura Viva. La cifra se mantiene pese al aumento de costes y obliga a combinar grandes escenarios con espacios de barrio donde la cercanía forma parte del concierto.
La escena deja una ciudad conectada por la música, desde Sant Andreu hasta Nou Barris y el frente marítimo. Durante cinco días, los trayectos en Metro, las plazas llenas y los escenarios improvisados marcarán una Mercè que vuelve a medir su éxito en la mezcla de públicos y sonidos.