En la cornisa del número 5 del carrer del Bon Pastor, una llagosta de acero de tres toneladas vuelve a asomarse sobre Sant Gervasi – Galvany. La escultura de Joan Brossa corona la sede del Col·legi de l’Arquitectura Tècnica de Barcelona, que reabre después de casi dos años de rehabilitación.
La escultura se restauró en la azotea
El peso impidió llevar la pieza a un taller: los trabajos se hicieron in situ. Para devolverle sus colores originales, se estudiaron las capas de pintura y se cotejaron con fotografías e información del artista.
La llagosta representa la sabiduría. Alejandro Soldevila, vicepresidente segundo del Col·legi, explica que Brossa trazó un paralelismo entre el insecto y los profesionales de la arquitectura técnica, antes conocidos como aparejadores: el arquitecto técnico va de obra en obra y el saltamontes salta de un lugar a otro.
Una fachada convertida en poema visual
Brossa ideó la obra en 1993, cuando el Col·legi d’Aparelladors i Arquitectes Tècnics de Barcelona le pidió dar vida a una fachada poco lucida. Su propuesta combina letras de colores que parecen caer por el edificio hasta formar “Aparelladors” en la parte baja, con el saltamontes sobre la cornisa. El poema visual despertó curiosidad en su momento y sigue siendo una imagen singular de este punto de Barcelona. La historia de la obra también aparece en el archivo sobre Brossa.
La reapertura se ha presentado en una inauguración institucional con La Fura. Para renovar el edificio, el CATEB mantuvo la estructura y la caja de escalera originales, y recuperó materiales como el mármol y el travertino. Los cristales incorporan cerca de un 40 % de material reciclado, mientras que las letras de Joan Brossa se reutilizaron y cambiaron de ubicación y función.
Más luz y espacios para nuevos usos
La reforma adapta la sede a otras formas de trabajar, con más luz, zonas de encuentro y formación, y equipamiento audiovisual. Antes de los derribos interiores, una auditoría de materiales permitió decidir qué podía conservarse y qué elementos podían recuperarse; también se valoró su donación.
El proyecto empezó a tomar forma entre 2022 y 2023, cuando el CATEB convocó un concurso de ideas para renovar la sede y ajustarla a nuevos usos, en especial tras los cambios laborales derivados de la pandemia. La entidad plantea ahora el edificio como un espacio más abierto a la ciudad, con actividades divulgativas para el público. La rehabilitación ha seguido los criterios de certificación DGNB.
La conservación de edificios también ha centrado otras noticias de Barcelona, como el caso de Sant Roc, donde se revisa el estado de un bloque.