La intervención se ha concentrado especialmente entre Santa Eulàlia y Mercat Nou, donde TMB ha renovado tramos de carril, aparatos de vía, sistemas de drenaje y señalización. El objetivo es reducir incidencias y mejorar la fiabilidad de una de las líneas más utilizadas de la red.
En total se han renovado cerca de 2,1 kilómetros de infraestructura. Unos 1.580 metros corresponden a la vía general y otros 510 al entorno del histórico taller de Santa Eulàlia, que también ha pasado por una modernización profunda.
Allí se han renovado las cinco vías de foso, los accesos ferroviarios al taller y la catenaria, que pasa de un sistema convencional a otro rígido. La actuación permitirá agilizar las tareas de mantenimiento y mejorar la seguridad de entrada y salida de los trenes.
Los usuarios deberían notar también cambios durante el viaje. Parte de la nueva vía incorpora soluciones pensadas para reducir vibraciones, mientras un nuevo aparato de dilatación protege los raíles frente a los cambios de temperatura en el tramo exterior entre Santa Eulàlia y Mercat Nou.
El cierre había obligado a recurrir a la L9 Sud, la L10 Sud y la L5, además de enlaces con FGC, Rodalies y un servicio especial de autobús. Con la reapertura del sábado, estas alternativas dejarán de ser necesarias para cubrir el tramo afectado.
La inversión total ha sido de 11,5 millones de euros y durante las obras han trabajado alrededor de 170 personas cada día, con actividad continuada durante las 24 horas. TMB destaca que los trabajos se han completado dentro del calendario previsto.
El cambio será especialmente visible para quienes se mueven entre L’Hospitalet, Sants y el centro de Barcelona. Después de seis semanas de transbordos y trayectos alternativos, la línea roja recupera todo su recorrido justo cuando la ciudad empieza a dejar atrás agosto y se prepara para la vuelta masiva a la rutina.