El traslado marca el final de una etapa de más de dos décadas en el Campus Nord de la Universitat Politècnica de Catalunya. La nueva ubicación no es casual: Tech Barcelona concentra startups, empresas digitales, inversores e instituciones, un entorno pensado para que la investigación salga antes del laboratorio y se convierta en proyectos aplicados.
La sede contará con 15 laboratorios y permitirá ampliar la capacidad de investigación y desarrollo hasta unos 80 proyectos. Entre sus líneas más destacadas figuran las comunicaciones avanzadas, la ciberseguridad, la inteligencia artificial, la movilidad inteligente, las tecnologías cuánticas y la conectividad de nueva generación.
Uno de los espacios clave será el 6GStarLab, presentado como el primer laboratorio europeo en órbita baja dedicado al 6G. La apuesta encaja con una carrera tecnológica cada vez más estratégica: las redes del futuro no servirán solo para móviles más rápidos, sino para vehículos conectados, puertos inteligentes, servicios públicos críticos y sistemas industriales que necesitan latencia mínima y máxima seguridad.
La ciberseguridad también gana peso. i2CAT prepara, junto al Govern, iniciativas como un “escudo digital” apoyado por inteligencia artificial y un plan de resiliencia para proteger redes públicas críticas. En una ciudad cada vez más digitalizada, esto afecta a ámbitos tan cotidianos como transporte, administración electrónica, sanidad, servicios urbanos o gestión de emergencias.
El centro quiere además aumentar en un 50% su participación en proyectos europeos de I+D y crear una nueva spin-offtecnológica cada año. Esa ambición refuerza la idea de Barcelona como ciudad capaz de atraer talento, fondos europeos y empresas vinculadas a la innovación avanzada.
El aterrizaje en el Palau de Mar también abre nuevas colaboraciones con sectores estratégicos. i2CAT ya trabaja con el Port de Barcelona en proyectos relacionados con drones, redes 5G y gestión portuaria, apoyados por fondos europeos NextGenerationEU dentro del programa UNICO I+D 6G.
Para Barcelona, esta sede no es solo una mudanza corporativa. Colocar investigación puntera en un entorno como Tech Barcelona acerca universidades, administración, startups y empresas en un mismo circuito. Si funciona, el impacto no se verá únicamente en titulares sobre 6G o inteligencia artificial, sino en empleo cualificado, soluciones urbanas más seguras y una economía menos dependiente de sectores tradicionales. Ahí es donde la innovación deja de ser una palabra grande y empieza a tocar la vida diaria de la ciudad.