Las bibliotecas municipales de Barcelona afrontan una huelga indefinida desde el 26 de mayo. El paro coincide con la Selectividad y afecta a miles de estudiantes. El conflicto pone en jaque la conciliación laboral y la apertura en época clave.
El cierre de bibliotecas municipales en Barcelona amenaza con alterar la rutina de quienes dependen de estos espacios para estudiar o desconectar. Desde el 26 de mayo, los trabajadores del Consorci de Biblioteques y de la red provincial de la Diputació han decidido iniciar una huelga indefinida, justo en los días previos a la Selectividad. La medida, respaldada por la Intersindical y la CGT, se suma a los paros de los sábados que ya venían afectando a la ciudad desde abril.
La protesta surge por la falta de avances en la conciliación laboral y la precariedad que denuncian los empleados, un colectivo mayoritariamente feminizado y poco visible. El comité de empresa responsabiliza al Ayuntamiento de Barcelona y al Consorci del cierre de equipamientos en plena época de exámenes, lo que deja a miles de estudiantes sin acceso a salas de estudio en un momento crucial.
Este sábado, la movilización se traslada a las calles: trabajadores de Bibliotecas de Barcelona y de la red provincial de la Diputació se manifestarán a las 11:00 en la Plaça de Sants. El recorrido pasará por bibliotecas emblemáticas como Vapor Vell y Miquel Llongueras en la capital, y Josep Janés y Tecla Sala en L'Hospitalet, visibilizando el alcance del conflicto en toda el área metropolitana.
Las bibliotecas públicas de Barcelona no solo ofrecen libros y recursos digitales; son puntos de encuentro, estudio y cultura para vecinos de todas las edades. Su red, gestionada por el Consorci de Biblioteques y la Diputació, ha sido clave en la democratización del acceso al conocimiento en la ciudad. En época de exámenes, estos espacios se convierten en refugio para estudiantes que buscan concentración y apoyo, especialmente en barrios donde el acceso a entornos tranquilos es limitado.