En una consulta médica, encontrar las palabras adecuadas importa. Y cuando hay dolor, nervios o preocupación de por medio, todavía más.
Un análisis de la Universitat Pompeu Fabra señala que no poder utilizar la lengua habitual del paciente puede repercutir en la precisión del diagnóstico y en la calidad de la atención. La cuestión va, por tanto, más allá de una preferencia lingüística: también afecta a cómo paciente y profesional consiguen entenderse.
Cuando explicar «qué duele» no resulta tan sencillo
Una persona puede desenvolverse perfectamente en dos idiomas en su vida cotidiana y, aun así, encontrar dificultades para describir determinados síntomas, sensaciones o preocupaciones en una segunda lengua.
En situaciones de estrés o dolor, esos matices pueden ser especialmente importantes. Investigaciones realizadas en lugares como Canadá, Reino Unido, Finlandia y el País Vasco han relacionado la discordancia entre la lengua del paciente y la del profesional con una menor adherencia a los tratamientos, más errores médicos y estancias hospitalarias más prolongadas.
Menos de la mitad de los médicos usa habitualmente el catalán
Los datos muestran que esta situación tiene un peso considerable en Cataluña. Según el Consell de Col·legis de Metges de Catalunya, el 48 % de los médicos utiliza habitualmente el catalán con sus pacientes.
Su presencia es todavía menor entre los profesionales jóvenes y aquellos nacidos fuera de Cataluña. Entre estos últimos, sin embargo, existe interés por mejorar el conocimiento del idioma y se considera útil recibir formación, aunque la incompatibilidad de horarios aparece como uno de los obstáculos.
El cambio de lengua también ocurre entre profesionales. Cuando uno de los interlocutores prefiere el castellano, es habitual que las conversaciones pasen automáticamente a esta lengua, reduciendo la presencia cotidiana del catalán dentro de los centros sanitarios.
Aprender catalán, pero también el vocabulario de una consulta
El Consell de Col·legis de Metges de Catalunya y el Col·legi Oficial d’Infermeres i Infermers de Barcelona defienden que la competencia lingüística forma parte de una atención sanitaria de calidad.
Entre sus propuestas figura ofrecer formación gratuita y adaptada a los horarios de los profesionales, prestando especial atención al vocabulario sanitario. Porque conocer un idioma para mantener una conversación cotidiana y utilizarlo para hablar de síntomas, pruebas o tratamientos no siempre es exactamente lo mismo.
El Hospital Clínic ya prueba nuevas fórmulas
Algunas iniciativas han pasado de la teoría a la práctica. Salut pel Català, asociación creada en 2023 para impulsar el uso de esta lengua en la sanidad y la investigación biomédica, participa en el Pla d’Acollida del Hospital Clínic.
El programa ofrece a residentes de distintos orígenes actividades culturales y talleres que buscan incorporar el catalán a su rutina profesional y facilitar su integración lingüística.
Metges de Catalunya también ha creado grupos de conversación y otras estrategias para aumentar el uso del idioma dentro de los centros sanitarios.
El objetivo común es que hablar catalán en una consulta no dependa únicamente de encontrar por casualidad a un profesional que lo domine. Para determinados pacientes, especialmente personas mayores o quienes atraviesan situaciones delicadas, poder explicar exactamente qué sienten en su lengua habitual puede ayudar a que una conversación médica difícil sea, al menos, un poco más fácil.