Entre los pasajeros evacuados se encuentran cinco catalanes y nueve españoles, trasladados bajo medidas preventivas al Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla, donde permanecerán en aislamiento y seguimiento médico. Según el Ministerio de Sanidad, ninguno presenta síntomas por el momento, aunque se mantiene activa la vigilancia epidemiológica.
El desembarco se está realizando de forma escalonada, con controles médicos y cuestionarios sanitarios antes de abandonar el barco. Los pasajeros son trasladados directamente al aeropuerto de Tenerife Sur para organizar las repatriaciones según cada nacionalidad, mientras el equipaje permanece a bordo para reducir posibles riesgos de exposición.
La situación también tiene impacto en Cataluña. En Hospital Clínic de Barcelona, una mujer permanece en cuarentena preventiva tras haber compartido vuelo con una pasajera holandesa fallecida posteriormente por hantavirus. Aunque los médicos consideran que la exposición fue limitada y la paciente sigue sin síntomas, el caso ha reforzado la vigilancia sobre viajeros recientes.
El brote vuelve a poner el foco sobre los protocolos sanitarios en cruceros y aeropuertos internacionales, especialmente en un contexto de gran movilidad entre países. Hospitales, puertos y servicios de salud pública mantienen la coordinación para rastrear contactos y anticipar posibles casos relacionados.
El hantavirus es una infección poco frecuente, pero potencialmente grave, que puede provocar fiebre hemorrágica y complicaciones respiratorias severas. El virus suele transmitirse por contacto con excrementos, saliva u orina de roedores infectados y, aunque el contagio entre personas es excepcional, algunos brotes registrados en América han obligado a activar protocolos de aislamiento y seguimiento intensivo. Las autoridades insisten en que el riesgo para la población general sigue siendo bajo, pero recuerdan que la rapidez en la detección y el control es clave para evitar situaciones más graves.