Las zonas con más playas premiadas vuelven a concentrarse en la costa de Girona y Barcelona. Girona suma 27 arenales reconocidos, mientras que Barcelona alcanza 24. Tarragona y el Penedès también destacan, consolidando buena parte del litoral catalán como referencia para el turismo de verano.
La Bandera Azul no es solo un símbolo visual. Para muchos visitantes se ha convertido en un criterio clave a la hora de elegir destino. El distintivo garantiza calidad del agua, limpieza, accesibilidad y una mejor gestión ambiental, aspectos cada vez más importantes en plena temporada alta.
El reconocimiento llega además en un momento donde las playas viven más presión que nunca. Más turistas, más temperaturas extremas y más preocupación por la sostenibilidad hacen que estos sellos ganen peso tanto para municipios como para viajeros.
El impacto también es económico. Las playas distinguidas suelen atraer más visitantes y actividad durante el verano, algo que beneficia a restaurantes, hoteles y comercio local en muchos municipios costeros.
Cataluña refuerza así su posición como uno de los grandes destinos de playa del Mediterráneo. En un verano donde la calidad del entorno pesa cada vez más, la Bandera Azul se convierte en una guía directa para quienes quieren disfrutar de la costa con más garantías.