El proyecto se apoya en la movilización de suelo público y en la colaboración con promotores privados. Empresas del sector ya han empezado a presentar ofertas para las primeras promociones, con el foco en parcelas bien ubicadas dentro del tejido urbano.
Sin embargo, el desarrollo del plan se enfrenta a varios obstáculos. Uno de los principales es la falta de mano de obra cualificada, tras años de salida de profesionales del sector. A esto se suma el encarecimiento de materiales y una estructura de promociones más fragmentada, que complica alcanzar grandes volúmenes de vivienda en poco tiempo.
El Incasòl trabaja en la identificación de nuevos terrenos y en acuerdos con ayuntamientos para ampliar la oferta. Aunque las cifras iniciales son moderadas, el objetivo es reactivar un modelo de vivienda protegida que llevaba años con poca actividad.
El sector también explora soluciones como la construcción industrializada para acelerar procesos y reducir costes. Aun así, el ritmo final dependerá de la capacidad para recuperar el tejido productivo y adaptarse a la demanda.
El plan puede aumentar la oferta de vivienda asequible en los próximos años, aunque su impacto será progresivo y no inmediato. También puede generar más actividad en el sector de la construcción y cambios en el desarrollo de nuevas zonas residenciales. Al mismo tiempo, la falta de mano de obra y el encarecimiento de costes podrían retrasar algunos proyectos, afectando al ritmo real de entrega.