El precio de la vivienda subió cerca de un 10% en el último año. La obra nueva alcanzó los 5.359 euros por metro cuadrado, mientras que el mercado de segunda mano superó los 414.000 euros de media por vivienda. El alquiler también rompió récords, situándose en 17,04 euros por metro cuadrado al mes, con menos contratos firmados pero más activos en circulación.
En paralelo, la economía crece, pero a menor ritmo. El PIB aumentó un 3%, por debajo del 3,8% del año anterior. El sector servicios volvió a ser el gran motor, con especial peso del comercio, la hostelería y el transporte, impulsados en parte por el buen momento del turismo.
La renta disponible de los hogares creció un 5,2%, prácticamente la mitad que el año anterior, reflejando una desaceleración en los ingresos. El empleo, sin embargo, se mantiene estable: la tasa de paro cerró en el 7,7%, aunque los primeros datos de 2026 apuntan a un leve repunte.
El turismo sigue marcando cifras históricas. Solo en marzo de 2026, los hoteles acogieron a 720.000 visitantes, con un aumento destacado del turismo nacional. Estados Unidos, Reino Unido y Francia lideran el flujo internacional, consolidando a la ciudad como uno de los destinos más atractivos de Europa.
La combinación de precios al alza, crecimiento más moderado y presión turística dibuja un escenario complejo. Para muchos residentes, la principal preocupación no es tanto la evolución macroeconómica como el acceso real a la vivienda y el coste de vida, factores que ya condicionan decisiones cotidianas como dónde vivir, trabajar o incluso permanecer en la ciudad.