El viernes concentra el mayor volumen de tráfico, seguido de un fin de semana con cifras también elevadas. Este crecimiento, superior al del año pasado, confirma el tirón de la ciudad como destino en plena Semana Santa.
El impacto se percibe en todo el aeropuerto, especialmente en la T1, donde se concentran muchas de las salidas internacionales. Facturación, controles y embarques registran mayor afluencia en horas clave.
Este incremento también influye en la movilidad de acceso al aeropuerto. Vías como la C-31 o la conexión desde Plaça Espanya pueden registrar más tráfico, especialmente en franjas de salida y llegada.
El aumento de vuelos forma parte de una tendencia al alza en el tráfico aéreo, con Barcelona consolidándose como uno de los principales nodos del sur de Europa en periodos vacacionales.
Para los viajeros, la recomendación es clara: prever más tiempo y anticipar cada paso del viaje, en un fin de semana donde el aeropuerto marca el ritmo de la ciudad.