El cambio más visible está en plaza Catalunya. Desde el 6 de julio, quienes querían pasar de la L1 a la L3 o hacer el recorrido contrario tenían que abandonar el metro, caminar por la superficie y volver a entrar por otro acceso. Las bocas utilizadas para realizar el enlace provisional están separadas por unos 300 metros.
El rodeo afectaba a uno de los transbordos más utilizados del centro de Barcelona. TMB calcula que alrededor de 43.000 personas pasan por este corredor en un día laborable, sumando los desplazamientos de L1 a L3 y de L3 a L1. Desde hoy pueden volver a realizar todo el intercambio bajo tierra.
Los dos meses de cierre han servido para renovar el pasillo prácticamente por completo. Se ha actuado sobre el revestimiento, la obra civil, las instalaciones y los sistemas de comunicaciones. También se ha retirado amianto existente en el espacio, aunque TMB precisa que ese material ya no se encontraba accesible para los usuarios. La actuación fue adjudicada por 1,2 millones de euros.
La normalización llega el mismo día a otro punto de la red. Desde las 5:00 de este lunes vuelve a funcionar todo el tramo compartido de L9 Nord y L10 Nord entre La Sagrera y Bon Pastor, poniendo fin al corte que había condicionado estas líneas desde finales de junio.
Las afectaciones comenzaron el 25 de junio entre La Sagrera y Onze de Setembre. Desde el 31 de agosto, durante la última fase de los trabajos, el tramo sin trenes se amplió hasta Bon Pastor y TMB mantuvo un servicio especial de autobús para sustituir la conexión.
En este caso, las obras corresponden a la Generalitat y se concentran en el gran pozo construido para la futura conexión entre los ramales norte y el tramo central de L9 y L10. El proyecto tiene un presupuesto de 22,6 millones de euros. La reapertura de hoy significa que desaparece la afectación al servicio actual, pero no que el tramo central de la L9/L10 esté ya terminado o en funcionamiento.
La recuperación simultánea de ambos puntos elimina así dos de las molestias que habían acompañado a los usuarios durante el verano. En Catalunya desaparece el transbordo de 300 metros por la calle y, en el norte de la ciudad, deja de ser necesario el autobús alternativo entre las estaciones afectadas.