El Ayuntamiento de Barcelona destinará más de 1,9 millones de euros a una obra que tendrá una duración aproximada de cinco meses. Los trabajos afectarán a las siete fachadas de los antiguos talleres de Renfe, integradas en el parque desde su apertura y protegidas actualmente con redes para evitar la caída de fragmentos.
La actuación incluirá la reconstrucción de volúmenes en los puntos más dañados, la reparación de grietas mediante inyección de resinas y la limpieza a presión de las superficies. También se sustituirán las piezas rotas que no puedan conservarse y se retirará la vegetación que ha ido ocupando parte de los muros.
Los operarios trabajarán además para recuperar el aspecto original de las arcadas y eliminar las manchas de óxido acumuladas con el paso del tiempo. La reforma no cambiará la imagen del conjunto, sino que intentará devolverle la textura y el carácter que forman parte del paisaje cotidiano del barrio.
La obra se incluye en el Pla Endreça y en el Plan de Mantenimiento Integral de la ciudad. El mismo programa contempla intervenciones en otras estructuras urbanas, como el puente de Marina y el viaducto de Vallcarca, dentro de una inversión de 16,5 millones de euros prevista entre 2026 y 2027.
En El Clot, la rehabilitación responde a una demanda sostenida por vecinos que habían alertado del deterioro visible de las fachadas y de la sensación de abandono. La presencia de redes protectoras había permitido mantener abierto el entorno, pero también evidenciaba la necesidad de una solución definitiva.
Los restos de los antiguos talleres ferroviarios, inaugurados en 1858, son una de las huellas industriales más visibles del barrio. Convertidos en parte del parque, acompañan zonas de paseo, juegos infantiles y espacios de descanso utilizados a diario por familias, jóvenes y personas mayores.
La obra dejará varios meses de trabajos y posibles restricciones puntuales dentro del parque, pero también permitirá recuperar una pieza que da identidad al Clot. Cuando desaparezcan las redes, las arcadas volverán a formar parte del espacio sin la sombra constante de los desprendimientos.