El traslado no es solo un cambio de dirección. El nuevo espacio gana capacidad y está preparado para recibir residuos voluminosos, materiales especiales y objetos que necesitan una gestión separada, desde pequeños electrodomésticos hasta muebles, ropa, aceite usado, aparatos electrónicos o restos que no deberían acabar mezclados con la basura ordinaria.
El equipamiento está pensado especialmente para el sector comercial y de servicios, pero también mantiene la atención gratuita a particulares. Para muchos vecinos, eso significa tener más cerca un punto donde llevar trastos grandes o materiales difíciles sin depender de soluciones improvisadas ni dejarlos junto a los contenedores.
Una de las novedades está en su parte educativa. El nuevo Punt Verd incorpora un espacio exterior polivalente con acceso desde la calle y una zona interior destinada a talleres, charlas y actividades de sensibilización ambiental. La idea es que no funcione solo como lugar de entrega de residuos, sino también como espacio para aprender a reciclar mejor, reutilizar más y consumir con menos desperdicio.
El proyecto forma parte de la reorganización de los terrenos de la Zona Franca y encaja con los objetivos del Pla Clima y del Pla Residu Zero. En la práctica, se trata de reforzar una red que Barcelona ya usa cada día para evitar que materiales aprovechables terminen en el circuito equivocado.
La ciudad cuenta actualmente con 134 puntos verdes, entre equipamientos de barrio, puntos móviles, puntos de zona y recursos educativos. Los de zona, como el de Montjuïc, son los de mayor capacidad y los más adecuados para residuos voluminosos o materiales que requieren un tratamiento específico.
El nuevo Punt Verd llega en un momento de cambio para la Marina del Prat Vermell, un barrio que crece con nuevas viviendas, equipamientos y servicios. En una zona que está dejando atrás su imagen más industrial para convertirse en un nuevo frente residencial de Barcelona, disponer de infraestructura ambiental no es un detalle menor.
Reciclar mejor no siempre depende de grandes campañas. A veces empieza por algo tan simple como tener un lugar accesible donde llevar una silla rota, una cafetera vieja o aceite de cocina usado. El nuevo Punt Verd de Montjuïc quiere cubrir justo esa parte menos visible de la vida urbana: la de los residuos que no salen en las fotos, pero que también dicen mucho de cómo funciona una ciudad.