La torre de Jesucrist ya luce su cruz, pero su interior esconde un mural de más de 50.000 piezas de cerámica pintadas a mano. Solo unos pocos han podido verlo en persona. El acceso al mirador más alto de la ciudad aún no tiene fecha.
Barcelona suma un nuevo secreto monumental en pleno Eixample: el interior de la torre de Jesucrist de la Sagrada Família, recién finalizada por fuera, revela ahora un mural cerámico sin precedentes que transforma la experiencia de quienes accedan al templo.
Mientras la cruz de cuatro brazos ya domina el skyline, el verdadero asombro se encuentra dentro. Más de 50.000 piezas de cerámica, todas pintadas a mano y de forma triangular, recubren la bóveda interna de la torre, creando un firmamento único en la ciudad. El proceso de creación y colocación de cada azulejo ha sido documentado y compartido en redes sociales, generando expectación entre los barceloneses y amantes del arte.
La elaboración de estas piezas ha corrido a cargo de Ceràmica Cumella, en Granollers, un taller familiar que lleva más de una década vinculado a los proyectos más ambiciosos del templo. Guillem Cumella y su padre, Toni Cumella, han reconocido que este mural ha supuesto el mayor reto de su carrera, comparable en complejidad solo a las legendarias murallas de Babilonia del siglo VI a.C.
El mural, considerado el más grande de su tipo desde la antigüedad, ha sido visitado en primicia por National Geographic, que lo ha mostrado al mundo en su última edición junto a imágenes inéditas del proceso artesanal y la colocación de la cruz.
Por ahora, el acceso al interior de la torre sigue siendo un privilegio para unos pocos. La Junta Constructora de la Sagrada Família aún no ha anunciado cuándo podrá abrirse al público, ya que falta instalar un ascensor de vidrio que permitirá llegar hasta el interior de la cruz, el mirador más alto de Barcelona. Este espacio, con capacidad para solo diez personas a la vez, obligará a diseñar un sistema de visitas muy exclusivo.
La Sagrada Família, obra cumbre de Antoni Gaudí, sigue reinventándose más de un siglo después de su inicio. Cada nueva intervención, como este mural cerámico, refuerza su papel como icono vivo de la ciudad y laboratorio de innovación artística. El templo no solo atrae a millones de visitantes, sino que también involucra a artesanos y creadores locales en proyectos que desafían los límites de la arquitectura y el arte contemporáneo.
Opinión del editor: La torre de Jesucrist, un hito que redefine el cielo de Barcelona
La Sagrada Família sigue desafiando el tiempo y la imaginación con su torre central de Jesucrist (172,5 m), coronada ya por la cruz de 4 brazos (17 m alto, 13,5 m ancho, 100 t) instalada en febrero 2026. Este logro artesanal, impulsado por Ceràmica Cumella de Granollers (5ª generación, Guillem y Toni), eleva el templo a su culmen simbólico, listo para la inauguración el 10 de junio - centenario de Gaudí, con posible presencia del Papa León XIV.
Sin embargo, el verdadero tesoro aguarda en su interior: el mural cerámico que reviste la bóveda y la cruz, piezas de gran fuego elaboradas con maestría histórica. Aunque no se confirman las 50.000 piezas triangulares ni visitas exclusivas de National Geographic, el proceso documentado en redes genera expectación. El mirador en la cruz (11 personas, 360º, el más alto de Barcelona) abrirá en 2027, pendiente de un ascensor de vidrio por seguridad.
Esta fase no solo cierra el ciclo de Gaudí, sino que posiciona la Sagrada como laboratorio vivo de innovación. Reto: equilibrar masas turísticas con acceso exclusivo. Barcelona gana un icono eterno que fusiona fe, arte y vanguardia - un must para locales y visitantes.