La nueva revisión deja fuera de la regulación a 22 municipios, entre ellos Granollers, Reus y Lleida. En estas localidades, los próximos contratos ya no estarán sujetos a las mismas condiciones que en las zonas declaradas tensionadas.
Al mismo tiempo, 53 nuevos municipios se incorporan al sistema de control. La entrada en la lista implica que el precio de los nuevos alquileres deberá ajustarse a los límites previstos por la normativa y a las características de cada contrato y vivienda.
Los cambios responden a la evolución del mercado, al nivel de los precios y al esfuerzo económico que deben asumir los hogares para pagar el alquiler. El mapa se revisa para detectar dónde la presión residencial ha aumentado y dónde ya no se cumplen los requisitos establecidos.
En Barcelona y buena parte de su área metropolitana, la regulación seguirá condicionando la oferta disponible y la negociación de nuevos contratos. Para quienes buscan vivienda, comprobar si el municipio está incluido será un paso básico antes de firmar.
La normativa pretende frenar incrementos desproporcionados y dar mayor estabilidad a los arrendatarios. Su aplicación, sin embargo, continúa generando debate sobre el efecto que puede tener en la oferta, la retirada de pisos del mercado o la evolución de los precios a medio plazo.
Los contratos que ya están en vigor no cambian automáticamente por la entrada o salida de un municipio de la lista. El impacto se concentra principalmente en nuevas firmas, renovaciones y situaciones concretas previstas por la regulación.
El cambio deja un mapa del alquiler distinto para el próximo año, con municipios que abandonan el control y otros que lo estrenan. Saber en qué grupo queda cada localidad será clave para calcular precios, preparar una mudanza o renegociar un contrato.