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Los jubilados podrán volver a trabajar como autónomos y cobrar hasta el 25% de la pensión

Jubilarse ya no tendrá que significar cortar de golpe con el trabajo. El Gobierno ha aprobado un real decreto que amplía la jubilación flexible y permitirá a los pensionistas volver a trabajar como autónomos mientras cobran hasta el 25% de su pensión. Hasta ahora, esta modalidad estaba pensada básicamente para asalariados con empleo parcial.

Foto por shulers / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

La novedad afectará a quienes quieran reincorporarse por cuenta propia después de haber accedido a la jubilación. Eso sí, habrá una condición importante: no haber estado dados de alta como autónomos en los tres años anteriores al momento de jubilarse. La medida está pensada especialmente para profesionales que quieren seguir haciendo trabajos puntuales, asesorías, consultas o actividad independiente sin perder toda la prestación.

Otro cambio relevante es que desaparece la obligación de esperar un tiempo mínimo tras jubilarse. La jubilación flexible podrá solicitarse en cualquier momento después del reconocimiento de la pensión, aunque quienes esperen al menos seis meses para volver al trabajo tendrán incentivos adicionales.

En el caso de los asalariados, también se amplía el margen. La jornada compatible con la pensión pasará a moverse entre el 33% y el 80% de una jornada completa. Si el pensionista vuelve al trabajo al menos seis meses después de jubilarse, podrá cobrar una parte mayor de la pensión: un 25% adicional para jornadas de entre el 55% y el 80%, y un 15% adicional para jornadas entre el 33% y el 55%.

La norma entrará en vigor tres meses después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. Durante ese periodo de jubilación flexible, los trabajadores mantendrán su condición de pensionistas a efectos de asistencia sanitaria y protección social, un punto clave para quienes temen perder cobertura al volver parcialmente al mercado laboral.

La reforma se aplicará con carácter general en los regímenes de la Seguridad Social, aunque quedan fuera algunos colectivos específicos, como funcionarios civiles del Estado, Fuerzas Armadas y personal al servicio de la Administración de Justicia. También se prevén mejoras para personas que accedieron a la jubilación anticipada de forma involuntaria, por ejemplo tras un ERE, y que después pasen por esta modalidad flexible.

El cambio llega en un momento en que muchas personas mayores quieren seguir activas, pero no necesariamente a jornada completa ni con la presión de antes. Para ciudades como Barcelona o Madrid, donde abundan profesionales autónomos, pequeños negocios, consultores y oficios con experiencia acumulada, la medida puede abrir una salida intermedia: trabajar algo, mantener ingresos y no desaparecer del todo del mercado laboral.

La clave estará en cómo se use. Para algunos pensionistas será una oportunidad real de seguir aportando sin renunciar a la seguridad de la pensión. Para otros, puede revelar una realidad menos cómoda: que muchas jubilaciones no bastan y que seguir trabajando no siempre será una elección libre, sino una forma de completar ingresos. Ahí estará el verdadero debate de fondo.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID48582

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