El cambio de planeamiento redefine el uso del inmueble, que pasará a estar destinado a actividades socioculturales de alcance metropolitano. La intervención permitirá rehabilitar, restaurar y ampliar un edificio protegido que llevaba cerrado desde el final de la actividad cinematográfica.
El Palau Marcet está catalogado como bien cultural de interés local, por lo que las obras deberán respetar sus principales elementos arquitectónicos. El proyecto contempla recuperar las fachadas originales y las ampliaciones realizadas durante la década de 1930.
Los materiales, acabados y colores utilizados tendrán que mantener la imagen histórica del inmueble. Cualquier actuación deberá contar además con la valoración de los órganos técnicos responsables del patrimonio y de la protección urbana del Eixample.
El museo podrá incorporar servicios complementarios, como una tienda o un restaurante, siempre vinculados a la actividad cultural. Estos usos no podrán superar el 18% de la superficie total, de manera que la mayor parte del edificio quede reservada para exposiciones y otros contenidos museísticos.
El subsuelo podrá destinarse a instalaciones técnicas, aparcamiento y espacios de seguridad, incluidas cámaras acorazadas para la conservación de las obras. Estas actuaciones no deberán afectar a los elementos patrimoniales protegidos.
La ampliación también tendrá límites en altura y volumen. El nuevo conjunto deberá ajustarse a las dimensiones de los edificios vecinos para mantener la continuidad urbana de uno de los cruces más visibles del centro de Barcelona.
La reconversión permitirá recuperar un inmueble cerrado y devolver actividad cultural a esta esquina del Eixample. La futura apertura del museo ampliará la oferta artística del paseo de Gràcia y dará un nuevo uso ciudadano a uno de los edificios históricos más reconocibles de la zona.