Durante la reunión, el consistorio ha defendido decisiones recientes como el fin de las licencias de pisos turísticos a partir de 2028. La medida busca recuperar vivienda para uso residencial en un contexto de fuerte presión sobre los precios.
El encuentro también ha servido para abordar el acceso a financiación europea a través de iniciativas como el plan de vivienda asequible y la futura normativa comunitaria. La ciudad quiere tener un papel directo en la gestión de estos recursos.
Además, se han planteado estrategias como la ampliación de zonas tensionadas y el refuerzo de alianzas entre ciudades europeas para hacer frente al encarecimiento del mercado inmobiliario.
Barcelona se posiciona así como uno de los focos de prueba de nuevas políticas urbanas en vivienda a escala europea.
Las decisiones que se están planteando pueden influir en la oferta de vivienda y en la evolución de los precios en los próximos años. Medidas como limitar pisos turísticos o acceder a fondos europeos pueden traducirse en más vivienda disponible o proyectos nuevos. A corto plazo, el impacto será progresivo, pero marca la dirección de las políticas urbanas.