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Barcelona queda más expuesta a tormentas tras un cambio atmosférico

La atmósfera sobre Barcelona ha cambiado durante este sábado y ahora ofrece menos resistencia a la formación de tormentas. El giro puede traducirse en lluvias intensas durante las próximas horas, con impacto en desplazamientos, terrazas, playas y actividades al aire libre.

Foto por MarcoPachiega / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

El cambio ha sido detectado mediante un radiosondeo realizado con un globo meteorológico lanzado desde la Facultad de Física. Los datos muestran que la capa estable que frenaba el crecimiento vertical de las nubes se ha debilitado hasta prácticamente desaparecer.

Durante la madrugada, el aire acumulaba humedad y energía, pero una barrera atmosférica impedía que el aire cálido ascendiera con facilidad. Esa inhibición convectiva funcionaba como una tapa y mantenía bloqueado el desarrollo de nubes capaces de generar tormentas.

A mediodía, el calentamiento solar había reducido esa resistencia. El aire cercano a la superficie encontró entonces más facilidad para elevarse y alimentar nubes de gran desarrollo, un escenario mucho más favorable para la aparición de chubascos y actividad tormentosa.

El radiosondeo no permite saber en qué calle o barrio comenzará a llover, pero sí confirma que la atmósfera está preparada para reaccionar si aparece el impulso necesario. Aunque la columna de aire ha perdido algo de humedad, todavía conserva suficiente inestabilidad para producir episodios intensos.

Este escenario obliga a seguir con atención la evolución del cielo, especialmente en una jornada con numerosos planes al aire libre. Un chaparrón fuerte puede complicar en pocos minutos la circulación, inundar algunos puntos bajos o dejar resbaladizas aceras y accesos al transporte público.

El radiosondeo mide temperatura, humedad, presión y viento a distintas alturas mientras el globo asciende. Esa información permite observar cambios que no siempre son visibles desde el suelo y entender por qué una mañana tranquila puede terminar con nubes creciendo rápidamente sobre la ciudad.

La clave estará en la velocidad con la que se formen esas nubes y en el punto exacto donde descarguen. Barcelona afronta las próximas horas con una atmósfera más activa, un cielo menos estable y unos planes urbanos que pueden depender de cómo evolucione cada nube.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID49324

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