Uno de los ejemplos más visibles es el de La Central, respaldada por el grupo italiano Feltrinelli, que ya cuenta con varios espacios en la ciudad. Su expansión refleja una tendencia más amplia: apostar por librerías que combinan venta de libros con programación cultural.
El crecimiento no se limita a grandes operadores. Las librerías de barrio siguen teniendo peso, adaptándose a nuevos hábitos con actividades, presentaciones y formatos que van más allá de la compra tradicional.
En paralelo, el Ayuntamiento de Barcelona ha puesto en marcha un plan específico de apoyo al sector. La iniciativa busca reforzar la viabilidad de estos comercios y facilitar su adaptación a los cambios en el consumo cultural.
El resultado es una red cada vez más diversa, que combina tradición y nuevos formatos. Barcelona refuerza así su perfil como ciudad literaria, con espacios que funcionan tanto como puntos de venta como lugares de encuentro.
Habrá más librerías activas y con programación cultural cerca, no solo para comprar libros. Se refuerzan actividades como presentaciones o talleres, con más vida cultural en el día a día. También ayuda a mantener el comercio local y atraer nuevos perfiles de público.
La tendencia apunta a una red más sólida y visible en toda la ciudad.