El domingo 10 de mayo, Barcelona vivirá restricciones de tráfico y cambios en 40 líneas de bus. La Cursa El Corte Inglés reunirá a 50.000 corredores. El centro de la ciudad quedará bloqueado durante horas. El metro será la mejor alternativa.
Este domingo, quienes se muevan por Barcelona deberán planificar sus trayectos con antelación. La celebración de la 46ª edición de La Cursa El Corte Inglés transformará el centro en un circuito atlético, con cerca de 50.000 participantes y un despliegue que alterará la movilidad desde primera hora de la mañana.
Las restricciones de tráfico comenzarán a las 5:00 y se mantendrán hasta las 14:00, afectando a algunas de las arterias más transitadas. El recorrido arranca en la plaza de la reina Maria Cristina y atraviesa la avenida Diagonal, Balmes, Rosselló, Bruc, Mallorca, paseo de Gràcia, Aragó, Calàbria, Gran Via de les Corts Catalanes, paseo de Sant Joan, ronda de Sant Pere y concluye en la plaza de Catalunya. Todas estas calles permanecerán cerradas al paso de vehículos mientras dure la prueba, reabriéndose de forma progresiva una vez finalice el evento.
El transporte público tampoco escapará a los cambios. Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha anunciado modificaciones y limitaciones en 40 líneas de autobús, incluidas D40, D50, H6, H8, H10, H12, H16, V3, V5, V7, V9, V11, V13, V15, V17, V19, V21, 6, 7, 19, 22, 24, 27, 33, 34, 39, 47, 54, 55, 59, 63, 67, 68, 78, 113, 141 y las rutas azul y roja del Barcelona Bus Turístic. El tranvía también sufrirá alteraciones. Para quienes necesiten desplazarse por la zona, el metro se presenta como la opción más fiable, especialmente la estación de Maria Cristina (L3), situada junto a la salida de la carrera.
La Cursa El Corte Inglés se ha consolidado como una de las grandes citas deportivas populares de Barcelona. Desde su primera edición, ha sabido combinar el espíritu festivo con la participación masiva, convirtiendo el asfalto en un punto de encuentro para corredores de todas las edades y perfiles. Más allá del deporte, el evento refleja la capacidad de la ciudad para reinventar su espacio público y adaptarse, aunque sea por unas horas, a una celebración colectiva que transforma la rutina urbana.