Barcelona protege cinco nuevos árboles singulares. El Consell Plenari aprueba su inclusión en el Catàleg d’arbres d’interès local. La ciudad refuerza así su compromiso con el patrimonio natural y la biodiversidad urbana.
La decisión de sumar cinco nuevos árboles al Catàleg d’arbres d’interès local impacta directamente en la vida urbana de Barcelona. Cada ejemplar protegido representa un paso más en la defensa del verde urbano, un recurso cada vez más valioso frente al avance del asfalto y el cambio climático.
El Consell Plenari ha dado luz verde a la incorporación de estos árboles, que a partir de ahora contarán con una protección especial. Su inclusión garantiza que no podrán ser talados ni retirados, asegurando su conservación y desarrollo en las mejores condiciones posibles, tanto en espacios públicos como privados.
La selección de los ejemplares recae en la Comissió de Catalogació, que evalúa propuestas de técnicos de Parcs i Jardins, entidades y vecinos. Tras un proceso de revisión y aprobación por parte del Consell d’Administració de Parcs i Jardins, la decisión final corresponde al Consell Plenari del Ayuntamiento.
Para entrar en el catálogo, los árboles deben destacar por su especie, singularidad, valor estético, historia, edad o tamaño. Actualmente, Barcelona cuenta con 213 árboles, palmeras y arbustos catalogados, todos ellos considerados patrimonio natural de la ciudad.
La protección de estos ejemplares se alinea con los objetivos del Pla Clima, que apuesta por ampliar y preservar el verde urbano como herramienta clave frente a los retos ambientales. Más allá de su belleza o historia, estos árboles contribuyen a mejorar la calidad del aire, la biodiversidad y la resiliencia de Barcelona ante el cambio climático.
El Catàleg d’arbres d’interès local es mucho más que una lista: es una herramienta viva que refleja el compromiso de Barcelona con su entorno natural. Cada nueva incorporación supone un reconocimiento al valor ecológico, histórico y social de los árboles que forman parte del paisaje urbano. La ciudadanía, a través de sus propuestas y su implicación, juega un papel fundamental en la protección de este patrimonio verde.