Todo ocurrió alrededor de las 4:30 de la mañana. Algunos vecinos empezaron a escuchar explosiones y a ver llamas saliendo de vehículos aparcados en diferentes puntos muy próximos entre sí. En pocos minutos, varias calles quedaron iluminadas por el fuego mientras los Bombers intentaban evitar que las llamas siguieran propagándose entre coches estacionados.
Los focos aparecieron en zonas como Còrsega con Sardenya, Sicília, Lepant o Indústria, un radio relativamente pequeño que ahora centra la investigación policial. La simultaneidad de los incendios y la distancia entre algunos puntos hacen pensar a los investigadores que los fuegos pudieron ser provocados.
Aunque no hubo heridos, la imagen este miércoles seguía siendo impactante. Algunos vehículos quedaron reducidos a estructuras metálicas completamente negras y varias calles amanecieron acordonadas, con restos de cristales, plásticos quemados y fuerte olor a humo todavía presente en el ambiente.
Los Mossos d’Esquadra no descartan la actuación de un pirómano, aunque por ahora no hay detenidos. También se investigan cámaras de seguridad de la zona y posibles testimonios de vecinos que pudieran haber visto movimientos sospechosos durante la madrugada.
El episodio ha generado bastante inquietud entre residentes del barrio, especialmente porque muchos de los incendios ocurrieron en calles estrechas y densamente habitadas donde el fuego podría haber tenido consecuencias mucho más graves si alcanzaba fachadas o locales.
La zona de la Sagrada Familia mezcla vida residencial, turismo y una actividad constante prácticamente a cualquier hora del día. Esa combinación hace que incidentes como este tengan un impacto inmediato en la sensación de seguridad del barrio, especialmente cuando ocurren de madrugada y de forma tan coordinada.
En una ciudad donde cada vez hay más debate sobre convivencia, seguridad y presión urbana en determinados barrios, imágenes como las de esta noche dejan una sensación incómoda: coches destruidos, vecinos despertando entre sirenas y varias calles del Eixample convertidas durante horas en un escenario casi irreal.