El proyecto ya está en marcha y tendrá una duración de cinco meses. Con una inversión de más de dos millones de euros, el Ayuntamiento de Barcelona busca transformar una infraestructura histórica en un espacio útil para el día a día.
El cambio se notará especialmente en la movilidad. Las pendientes y la falta de accesos obligaban a rodeos largos, pero la nueva pasarela permitirá cruzar de forma directa y segura. Para muchos vecinos, esto significa menos tiempo de trayecto y más facilidad para moverse entre barrios.
La intervención no se queda solo en el paso. El entorno se renovará con iluminación y zonas de estancia pensadas para el uso cotidiano. La idea es que el espacio no sea solo un punto de paso, sino también un lugar donde quedarse y generar actividad.
Al mismo tiempo, se mantiene el valor histórico. El acueducto, construido en el siglo XIX, seguirá conservando su estructura y su función hidráulica en la parte superior. La intervención busca equilibrar uso actual y patrimonio.
Este tipo de proyectos redefinen cómo se conectan los barrios periféricos. Cuando se facilita el paso a pie y se activan los espacios, la ciudad se vuelve más cercana y habitable, especialmente en zonas donde cada conexión cuenta.