El acuerdo con Parcs i Jardins de Barcelona contempla la llegada de 27 nuevos árboles, repartidos entre distintos puntos de la ciudad. Además de la plantación, la empresa asumirá su mantenimiento durante los próximos cuatro años.
Las nuevas especies incluyen cipreses, ciruelos y ginkgos, seleccionados para reforzar el arbolado urbano y mejorar el entorno. La actuación busca aumentar las zonas de sombra y contribuir a mitigar el impacto del calor en la ciudad.
El proyecto se vincula a la promoción de hábitos saludables, con iniciativas que fomentan caminar más y reducir el uso del coche. Los pasos de los ciudadanos se transforman en nuevas plantaciones en distintos entornos urbanos.
Barcelona sigue así reforzando su estrategia verde, clave ante retos como la contaminación o las altas temperaturas.
La incorporación de más árboles mejora el confort en calles y plazas, con más sombra y espacios agradables para el día a día. También contribuye a reducir el calor y mejorar la calidad del aire, especialmente en zonas con alta densidad urbana. A medio plazo, estas acciones transforman la experiencia de vivir y moverse por la ciudad.