El epicentro estará en el Museu del Disseny, donde se reunirán representantes institucionales y figuras europeas como Romano Prodi. La jornada pone el foco en los retos actuales y en el papel de Europa en el día a día de la ciudadanía.
Más allá del acto central, la ciudad activa un calendario amplio con exposiciones, debates y actividades educativas. Propuestas como ‘Europa, el nostre espai comú’ recorren distintos territorios, mientras encuestas, jornadas y encuentros buscan medir y reforzar la relación entre Europa y los ciudadanos.
El programa también se mueve en clave participativa. Más de 600 estudiantes se suman a actividades educativas, y se organizan iniciativas como gimcanas contra la desinformación o premios para jóvenes periodistas. La idea es implicar especialmente a quienes construirán la Europa de los próximos años.
La música toma protagonismo en la calle. La ‘Oda a l’Alegria’ sonará en varios puntos de Barcelona y conciertos como FemJazz llenarán plazas con talento europeo. Al mismo tiempo, ferias y actividades locales acercan la celebración a barrios y espacios cotidianos.
El cierre será también visual. Edificios emblemáticos se iluminarán de azul y más de mil banderolas cubrirán la Gran Via, haciendo que el 9 de mayo se note en toda la ciudad. Barcelona convierte así una fecha institucional en una experiencia urbana que mezcla política, cultura y vida diaria.