El dispositivo de los Bomberos de Barcelona empezó el 16 de mayo y se mantendrá, si la situación lo permite, hasta finales de agosto. Habrá más presencia preventiva, más recorridos de inspección y una vigilancia especial en las zonas donde el terreno, el viento y la vegetación elevan el peligro de incendio.
El año pasado, durante la campaña de verano, se registraron 15 pequeños fuegos y la superficie quemada no llegó a una hectárea. El balance fue positivo, pero los servicios de emergencia insisten en que este año no conviene confiarse. La combinación de vegetación abundante, calor y actividad humana puede cambiar el escenario en pocos días.
Collserola seguirá además condicionada por las restricciones vinculadas a la peste porcina africana. Las limitaciones de acceso en determinadas zonas continuarán durante el verano para reducir el riesgo de propagación de la enfermedad. Desde Protección Civil recuerdan que menos presencia humana en áreas sensibles también reduce la probabilidad de incendios, ya que buena parte de los fuegos tienen origen en descuidos o actividades humanas.
Montjuïc gana peso en la campaña de este año. Los Bomberos han detectado un aumento del riesgo, especialmente en la vertiente sur, más expuesta al sol, al viento y a zonas de vegetación seca. Por eso se han intensificado las tareas de reconocimiento en este entorno, muy frecuentado por vecinos, deportistas y visitantes.
El parque de bomberos de Vallvidrera, que funciona solo durante la temporada forestal, ya está operativo. Su papel será clave para responder con rapidez ante cualquier aviso en Collserola y reforzar la coordinación con el resto de servicios municipales.
La llamada a la ciudadanía es clara: evitar conductas de riesgo, respetar las restricciones, no acceder a zonas cerradas y avisar rápido ante cualquier columna de humo. En espacios como Montjuïc y Collserola, donde naturaleza, barrios y ocio conviven a pocos metros, un pequeño descuido puede convertirse en un problema serio en cuestión de minutos.
Barcelona tiene pocos grandes pulmones verdes y los usa mucho. Precisamente por eso, la prevención no es solo una tarea de bomberos: también depende de cómo la ciudad se comporta cuando llega el calor, se llenan los caminos y cada sombra se vuelve más necesaria.