El refuerzo llegará acompañado de más profesorado y más inversión pública. El Centre de Normalització Lingüística de Barcelona incorporará 23 nuevos profesionales y la aportación municipal al Consorci per a la Normalització Lingüística pasará de 1,9 a más de 3 millones de euros al año. El objetivo es reducir listas de espera y facilitar que más personas puedan acceder a clases en todos los distritos.
La demanda de cursos de catalán ha crecido especialmente entre nuevos vecinos, trabajadores internacionales y personas que buscan mejorar oportunidades laborales o integrarse más fácilmente en la vida cotidiana de Barcelona. En muchos barrios, conseguir plaza se había convertido en una carrera contrarreloj debido a la falta de oferta suficiente.
El plan ya empezó a acelerarse durante 2025 con nuevas incorporaciones de docentes y cursos repartidos por toda la ciudad. Distritos como Ciutat Vella, Sant Martí o Nou Barris concentraron parte importante del esfuerzo, precisamente por ser zonas donde conviven perfiles muy diversos y donde el aprendizaje de la lengua tiene un impacto más directo sobre la integración diaria.
El acuerdo también permitirá ampliar ayudas a entidades y asociaciones que organizan cursos fuera del circuito tradicional. La idea es flexibilizar horarios, formatos y puntos de acceso para adaptar el aprendizaje del catalán a una ciudad donde los ritmos laborales y la diversidad social hacen cada vez más difícil seguir modelos formativos rígidos.
Más allá de las aulas, el objetivo político y social es reforzar la presencia real del catalán en la vida cotidiana. El Ayuntamiento quiere extender su uso en espacios como el deporte, el ocio educativo, las actividades juveniles y proyectos culturales vinculados a barrios y escuelas infantiles.
Barcelona lleva años intentando equilibrar su carácter internacional con la protección y promoción del catalán como lengua de uso social. El crecimiento de la población extranjera, el turismo y los cambios demográficos han transformado profundamente la realidad lingüística de la ciudad. Con este nuevo impulso, las administraciones buscan que aprender catalán deje de ser una barrera de acceso y pase a formar parte natural de la vida urbana de Barcelona.