El plan será impulsado conjuntamente por el Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat de Catalunya, que crearán una sociedad específica para gestionar las obras durante los próximos diez años.
La intervención afectará a cerca de 200 edificios y promete cambios visibles en la vida diaria de miles de vecinos. Mejoras estructurales, eficiencia energética, accesibilidad y renovación de espacios comunes forman parte de una transformación que busca modernizar uno de los barrios más vulnerables de Sant Martí.
La operación movilizará más de 400 millones de euros entre ambas administraciones. El objetivo no es solo rehabilitar pisos: también se quiere recuperar tejido social, mejorar el entorno urbano y reducir años de desigualdad respecto a otras zonas de Barcelona.
El Besòs i el Maresme arrastra problemas históricos ligados a construcciones rápidas de los años sesenta y a décadas de escasa inversión pública. Muchos edificios presentan hoy carencias estructurales y necesidades urgentes de modernización.
Barcelona vuelve así a poner el foco en la vivienda y la regeneración de barrios periféricos. La transformación del Besòs marcará el futuro de una de las zonas con más retos urbanos y sociales de la ciudad durante la próxima década.