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Niños y adolescentes podrán contactar con sus familias desde bibliotecas y casales

Barcelona pone en marcha una medida pequeña, pero bastante útil para muchas familias: niños y adolescentes que no tengan móvil podrán llamar gratis a sus padres o personas de referencia desde centros municipales. La idea es cubrir esas situaciones cotidianas en las que un menor necesita avisar de un cambio de planes, una salida tarde, una urgencia o simplemente confirmar que todo va bien.

Foto por DenPhotos / Shutterstock / FOTODOM
Por · Barcelona ·

El servicio estará disponible en bibliotecas, centros cívicos, casales de barrio, ludotecas, instalaciones deportivas, espacios infantiles, centros para personas mayores y otros equipamientos municipales. Para usarlo, el menor tendrá que pedir ayuda al personal del centro, que le facilitará un teléfono habilitado para este tipo de llamadas.

No se trata de abrir un teléfono público sin control. El Ayuntamiento ha previsto un protocolo para que las llamadas sean breves, justificadas y dirigidas a familiares o adultos de referencia. La duración recomendada será de entre tres y cinco minutos, suficiente para resolver una necesidad concreta sin convertir el servicio en un uso recreativo.

El personal del equipamiento supervisará la situación desde cierta distancia. Podrá comprobar que la llamada se utiliza correctamente, pero sin escuchar la conversación ni invadir la privacidad del menor. También se evitarán usos indebidos, como bromas, insultos o llamadas que no respondan a una necesidad real.

La medida forma parte de la campaña Barcelona más allá de las pantallas, con la que el Ayuntamiento quiere acompañar a las familias en un momento complicado: cada vez más padres intentan retrasar la llegada del primer móvil, pero eso también genera dudas prácticas. ¿Qué pasa si el niño sale de una actividad y no encuentra a nadie? ¿Cómo avisa si cambia el horario? ¿Dónde puede pedir ayuda sin sentirse perdido?

Los carteles en los centros municipales informarán de que el servicio está disponible. La clave será que los menores sepan que pueden pedirlo con naturalidad y que las familias lo incorporen como un recurso más del barrio, especialmente en trayectos entre escuela, actividades extraescolares, biblioteca o deporte.

La iniciativa no pretende sustituir el móvil ni resolver todos los debates sobre pantallas. Lo interesante es que ofrece una solución intermedia: permite mantener a los niños comunicados sin empujar necesariamente a cada familia a comprar un teléfono antes de tiempo. En una ciudad donde muchos menores se mueven solos por su barrio desde cierta edad, contar con puntos seguros para llamar puede dar tranquilidad sin añadir otra pantalla al bolsillo.

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Miriam Lado
Miriam Lado
Editora cultural, periodista
Publicado ID48548

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