El centro de esta programación es la Casa de l’Arquitectura, un nuevo espacio cultural que ya se ha convertido en punto de referencia. En pocas semanas ha atraído a miles de visitantes, impulsada por exposiciones y una gran maqueta de la ciudad.
La propuesta va más allá de los museos. Talleres, rutas, debates y actividades familiares se extienden por mercados, plazas y bibliotecas, acercando la arquitectura al día a día de los vecinos.
Uno de los elementos clave es la descentralización. Cada mes, un distrito toma el protagonismo, lo que permite repartir la actividad y poner el foco en realidades locales que suelen quedar fuera del circuito cultural.
Además, la programación conecta con todo el territorio. Municipios y escuelas de arquitectura de Catalunya se suman, ampliando el alcance del evento y diversificando los puntos de vista sobre el urbanismo.
Este despliegue convierte la arquitectura en un plan accesible. Permite descubrir barrios, entender cómo cambia la ciudad y participar en actividades sin coste, integrando la cultura en la rutina diaria de quienes viven o se mueven por Barcelona.