La Sagrera se prepara para un cambio radical antes de abrir su estación. Más de 11.000 viviendas y nuevos equipamientos llegarán antes de 2032. El Ayuntamiento invertirá 260 millones para poblar la zona. El mayor parque urbano de la ciudad unirá barrios históricamente separados.
La cuenta atrás para la apertura de la estación de La Sagrera ya ha comenzado, pero el verdadero cambio para quienes viven en Barcelona llegará mucho antes. El Ayuntamiento ha decidido invertir 260 millones de euros hasta 2031 para transformar por completo el entorno de la futura estación, con la construcción de más de 11.000 viviendas y una batería de equipamientos que buscan dar vida a una de las zonas más olvidadas de la ciudad.
El plan no solo responde a la urgencia de vivienda asequible, sino que pretende evitar que la estación se convierta en un simple punto de paso. El objetivo es que, cuando los trenes de alta velocidad empiecen a circular en 2032, el barrio ya esté lleno de vida y actividad. La operación abarca desde el límite del Clot hasta la Trinitat Vella, en el lado Besòs, y prevé que hasta 30.000 personas puedan instalarse en los nuevos hogares.
La transformación incluye seis grandes promociones residenciales, con una mezcla de vivienda libre y protegida. Destacan los sectores de Prim, donde se levantarán más de 3.500 pisos, y las antiguas Casernes de Sant Andreu, que sumarán más de 2.100 viviendas, la mayoría sociales. También se prevén nuevas promociones en los terrenos de La Maquinista y la antigua fábrica de Mercedes, así como en el sector de Colorantes, con porcentajes variables de protección oficial.
El proyecto va mucho más allá de la vivienda. Se crearán 20 nuevos equipamientos, entre ellos una guardería, un nuevo centro de atención primaria y la ampliación de un instituto. Además, el entorno se llenará de pequeños comercios, grandes superficies, hoteles y oficinas, con espacio para generar hasta 10.000 empleos. El parque lineal que cubrirá las vías será el más grande de Barcelona, con 36 hectáreas de zonas verdes que unirán barrios históricamente separados por la infraestructura ferroviaria.
Las obras ya han comenzado en algunos puntos, como las Casernes de Sant Andreu y Colorantes, mientras que en otros, como Prim y La Maquinista, se espera que los derribos terminen en 2027 para dar paso a la construcción. En la Mercedes, los primeros pisos privados podrían estar listos en 2029. El Ayuntamiento también tramitará cambios urbanísticos este año para aumentar el suelo destinado a vivienda asequible.
La apuesta municipal busca garantizar que quienes ya viven en Barcelona puedan quedarse, en un contexto de precios al alza y escasez de oferta. A finales de 2025, más de 600 viviendas ya estarán en construcción alrededor de la futura estación del AVE, marcando el inicio de una de las mayores transformaciones urbanas de la ciudad en décadas.
La Sagrera, durante años símbolo de retrasos y promesas incumplidas, está llamada a convertirse en el nuevo epicentro de la Barcelona del futuro. La estación, que aspira a ser el segundo gran nodo ferroviario de la ciudad, no solo cambiará la movilidad, sino que redefinirá el paisaje urbano y social de todo el noreste barcelonés. El parque lineal, con sus 36 hectáreas, será un pulmón verde que conectará barrios y ofrecerá nuevos espacios de encuentro, ocio y deporte para miles de vecinos.