El objetivo es reubicar colonias que vivían en zonas naturales como la Serralada de Marina, donde su presencia podía afectar a la biodiversidad. El recinto está preparado para mantener a los animales en condiciones seguras, con zonas de sombra, refugio y alimentación controlada.
El espacio no solo acogerá gatos trasladados, sino también animales rescatados de entornos urbanos como solares o edificios abandonados. La gestión recaerá en entidades animalistas, con apoyo municipal para cubrir necesidades básicas.
La iniciativa llega tras informes ambientales que recomendaban actuar y después de años de reclamaciones por parte de asociaciones. Aun así, algunas entidades advierten de posibles problemas de convivencia entre gatos y cuestionan el modelo aplicado.
El proyecto forma parte de una estrategia más amplia para controlar la población felina y mejorar su atención. La ciudad busca equilibrar bienestar animal y protección del entorno en un contexto donde la presencia de colonias sigue creciendo.
Si vives cerca de colonias de gatos, podrías notar menos presencia en zonas concretas y una gestión más organizada. También puede reducir problemas como ruidos o suciedad en algunos puntos. Al mismo tiempo, el debate sigue abierto sobre cómo gestionar estos animales de forma efectiva sin afectar su bienestar.