A Arca le han reservado la franja de la una de la madrugada y el festival evitará solapes con su actuación. La artista venezolana encabeza la jornada inaugural del Mira, que celebra su edición número quince este viernes y sábado en Fira Montjuïc.
El codirector Marc Gomariz no da por hecho cómo será el concierto de Alejandra Gershi: podría presentar su primer disco en cinco años, cantar en el escenario o actuar junto a bailarinas e interactuar con el público. La incógnita forma parte del atractivo de una cita que, entre la electrónica y el arte experimental, ya es habitual en el otoño barcelonés.
Un cartel sin cúpula inmersiva
El recinto acogerá casi una treintena de directos, además de instalaciones y experiencias de realidad virtual. Este año no estará el mítico escenario de la cúpula inmersiva, debido a las obras en Fira Montjuïc; el festival anuncia mejoras en el sonido y la puesta en escena.
Junto a Arca actuarán Helena Hauff, Shygirl, Max Cooper, Nicola Cruz, Tortoise y Machine Girl. También figuran Fennesz & Lillevan, que celebran los 25 años de Endless Summer, y Nosaj Thing x Daito Manabe, entre otros nombres.
La visita de Arca recupera su conexión con Barcelona después de que cancelara su actuación en el Sónar de 2025 por la vinculación del festival con el fondo proisraelí KKR. Gomariz explica que la artista marca sus propias reglas y que tendrá toda la franja desde la una de la madrugada para actuar ante el festival sin conciertos simultáneos.
Quince años de público fiel
Conocido entre muchos barceloneses como el Sónar de otoño, el Mira no tiene relación con el macrofestival de junio. En 2025 reunió a unas 14.000 personas en sus dos jornadas; para esta edición, Gomariz calcula una asistencia de 12.000 y atribuye el máximo del año pasado a la presencia de Nicolas Jaar, muy querido en Barcelona.
La organización estima que el 60% del público vive en el área metropolitana, mientras que un 20% llega del extranjero. Madrid aporta el 10% y el resto se reparte entre Valencia, Málaga y Bilbao. En otra escala del mapa cultural barcelonés están los bonos municipales para cultura, una iniciativa distinta al modelo independiente del festival.
La primera edición, en 2011, reunió a 800 asistentes en Fabra i Coats. Allí se construyó una estructura de madera que pudiera mapearse; el recinto acogió el Mira durante su primera década, antes del traslado a plaza Espanya. El proyecto nació de varios pequeños grupos de profesionales del diseño, la música y las artes visuales con la idea de montar una fiesta mayor de lo habitual y llevar al escenario propuestas diferentes.
Un festival independiente con nuevas generaciones
Con su socio Oriol Pastor, Gomariz gestiona el Mira como un certamen independiente de fondos de inversión. Ambos también llevan Landscapes, agencia de artes digitales que diseña experiencias inmersivas y audiovisuales para Cupra, Netflix y entidades artísticas. Según Gomariz, ese trabajo paralelo permite mantener la independencia y evitar la venta del festival a un gran grupo.
La actividad del Mira ha salido del recinto con propuestas en Arts Santa Monica, el CCCB, el Phenomena, el Castell de Montjuic y Casa Batlló. También ha organizado dos ediciones de Mira: Turbina en las Tres Chimeneas del Besós y varias experiencias inmersivas bajo el nombre Mira Mov. en los cines Ideal.
Gomariz acepta la comparación con el Sónar: dice que el Mira no habría nacido sin ese festival y define el suyo como una versión más boutique frente al formato de macrofestival. También señala los vasos comunicantes con Sónar +D, especialmente desde la incorporación de Andrea Faropa a su programación. El Mira abre durante más horas y tiene menos conferencias.
La edad media del público ha bajado de 42 a 35 años. Gomariz atribuye el cambio al trabajo de Pau Cristofol y Elena Pellizzari, responsables del booking, que cada año buscan ajustar la contratación a lo que quiere ver el público.