Las previsiones para las próximas semanas mantienen el calor como protagonista. Los modelos apuntan a temperaturas por encima de los valores habituales, especialmente durante la primera mitad del mes, aunque no todos los días tendrán la intensidad extrema registrada en julio.
En Barcelona, el principal problema puede volver a estar en las noches. La humedad del litoral y unas mínimas elevadas dificultan que las viviendas se refresquen, sobre todo en los barrios más densos y en los pisos con poca ventilación o sin aire acondicionado.
Las playas, piscinas y refugios climáticos seguirán concentrando buena parte de la actividad durante las horas centrales. Pasear, hacer deporte o visitar espacios abiertos resultará más llevadero a primera hora de la mañana o al caer la tarde, cuando el sol pierde intensidad.
Agosto también puede traer más episodios de inestabilidad. La previsión estacional señala una probabilidad superior a la habitual de precipitaciones, aunque esto no significa que vaya a llover de forma regular ni que termine la sequedad acumulada durante el verano.
Las lluvias podrían aparecer en forma de tormentas irregulares y aguaceros breves. El interior, el prelitoral y las zonas de montaña tienen más posibilidades de recibirlas, pero alguna situación de aire frío en altura también podría llevar chubascos intensos hasta Barcelona y el litoral.
El Mediterráneo, con una temperatura elevada, añade energía a estos episodios. Cuando coinciden aire húmedo junto al mar e inestabilidad en capas altas, una tarde tranquila puede terminar con lluvia fuerte, rachas de viento y problemas puntuales en calles o pasos bajos.
La clave estará en seguir las previsiones a corto plazo, mucho más precisas que las tendencias mensuales. Agosto se presenta cálido y cambiante: habrá días plenamente veraniegos, noches difíciles para dormir y alguna tormenta capaz de alterar en pocos minutos una tarde de playa, terraza o paseo.