La cultura popular tendrá un lugar destacado con un pasacalle de gigantes, cabezudos y bastoners. Al caer la tarde y la noche, el relevo llegará con conciertos de grupos locales y sesiones de pinchadiscos, mientras que el programa diurno reservará espacio para juegos infantiles, cuentacuentos y espectáculos familiares.
La gastronomía también saldrá a la calle con degustaciones de cocinas del mundo y vermuts musicales. A ello se sumarán talleres creativos, exposiciones, teatro comunitario y baile en formatos muy distintos: desde swing y sardanas hasta danzas urbanas.
Una Fiesta Mayor construida a escala de barrio, con once días para encontrarse, participar y ocupar el espacio público de otra manera.