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Carlos III lo hace una hora al día, cáncer incluido, y los expertos en longevidad dicen que da más años

El rey Carlos III camina una hora al día por las colinas de Balmoral. Lo hace también en Londres, y lo ha seguido haciendo mientras se trata un cáncer. No va al gimnasio. Camina.

Carlos III camina una hora al día, también durante su tratamiento.
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Resulta que esa rutina coincide con lo que los investigadores de la longevidad llevan años repitiendo: las personas que más años viven no se machacan con pesas ni corren maratones.

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Lo que dicen las zonas azules

El concepto lo acuñó Dan Buettner, investigador de National Geographic, para esos cinco rincones del planeta donde la esperanza de vida bate récords. Su principio del movimiento natural sostiene que los centenarios se mueven sin proponérselo, porque la vida se lo pide: su ejemplo favorito son los pastores de las montañas de Cerdeña, que recorren unos ocho kilómetros de terreno quebrado al día.

Ojo a la letra pequeña de la tesis, que casi nunca se cuenta: Buettner no dice que el ejercicio formal sea malo. Dice que los más longevos no lo practican porque su movimiento está repartido por todo el día en vez de concentrado en una sesión de 50 minutos.

El club de los caminantes

  • Carlos III: una hora diaria y a paso vivo. La reina Camila ha contado que camina y camina hasta dejar atrás a cualquiera que intente seguirle.
  • Isabel II: paseos diarios con sus corgis por las fincas de la Corona hasta el final de su vida, a los 96 años.
  • Jack Dorsey: el cofundador de Twitter, de 49 años, recorre a pie los ocho kilómetros que separan su casa de la oficina, hora y cuarto, y lo llama la mejor inversión que ha hecho nunca.
  • Isabella Rossellini: a los 73, reconoce que nunca pudo con el deporte y que vive en una granja para poder hacer sus cinco kilómetros diarios.

La lista viene de lejos. Gandhi promedió unos 18 kilómetros diarios durante cuarenta años; Dickens hacía 19 a paso vivo mientras ideaba novelas; Darwin dio vueltas cuatro décadas al Sandwalk de su casa; Beethoven componía paseando por Viena con cuadernos en el bolsillo, y el paseo de Kant era tan puntual que, según contó Heine, los vecinos de Königsberg ponían el reloj por él.

Traducción práctica: la Organización Mundial de la Salud pide entre 150 y 300 minutos semanales de actividad moderada. Una hora de caminata al día son 420. Vas sobrado sin pisar una máquina.

Lo que conviene no sobrevender

Caminar a diario se asocia a mejor salud cardiovascular, menos fragilidad y menos riesgo de caídas en la vejez. Asociación, no garantía: nadie vive cien años por caminar, y en los casos de la lista hay además genética, dinero, médicos a mano y una vida sin turnos de noche.

Caminar a diario, el hábito que comparten los más longevos.

Lo que sí sostiene la evidencia es lo contrario del titular bonito: el sedentarismo prolongado pasa factura, y la forma más barata de romperlo es levantarse y andar.

Jefferson ya se lo escribía a su sobrino en 1785: caminar es el mejor ejercicio posible. Y sigue siendo el único al que ningún gimnasio ha conseguido ponerle cuota mensual.

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