La salida estará situada a la altura de Provença. Desde allí avanzarán las figuras y grupos participantes entre chispas, pólvora y pequeñas explosiones hasta llegar al cruce con Consell de Cent.
No se trata de eliminar los elementos que definen un correfoc, sino de ajustar su intensidad. El fuego y las detonaciones forman parte de la experiencia, aunque a una escala menor que en la versión adulta, permitiendo que los más pequeños tengan un primer contacto con una de las tradiciones más reconocibles de las fiestas populares catalanas.
Precisamente por la presencia de pólvora, la organización recuerda que debe mantenerse la prudencia durante todo el recorrido, incluso tratándose de un correfoc infantil.