Todo comienza con los Gegants del Casc Antic, custodios de la tradición, que este año no solo pasean su elegancia centenaria, sino que también pronuncian el pregón, dando voz al espíritu del barrio desde el Centre Cívic Convent de Sant Agustí. Desde ahí, la fiesta se despliega como un tapiz multicolor: puertas abiertas en espacios culturales, talleres, juegos, gastronomía de barrio y música en todas sus formas. La plaza comercial se convertirá en un club de jazz al aire libre, y los acordes de Vivaldi envolverán la parroquia de Sant Pere de les Puel·les. La noche del 23 de junio, el paseo Lluís Companys arderá con la llama del Canigó, preludio de una verbena popular donde el fuego será solo el comienzo: conciertos, DJ y vecinas bailando con la ciudad como pista.