Tras la muerte de Adela, la casa permanece atrapada en el silencio. Entre la niebla, Poncia reza, recuerda y habla con quienes ya no están presentes. Bernarda y sus hijas reaparecen a través de sus palabras, mientras la criada reconstruye lo ocurrido desde su propia mirada.
Luis Luque parte de las intervenciones originales del personaje lorquiano y las transforma en reflexiones, soliloquios y conversaciones con fantasmas y sombras. El resultado desplaza a Poncia desde los márgenes de la historia para escuchar aquello que observó, calló y comprendió dentro de la casa.
Con música original de Luis Miguel Cobo, Poncia se representa en castellano y tiene una duración de 75 minutos.