El disco avanza por carreteras imaginarias donde el blues se cruza con el rock de raíces y el country. La tradición estadounidense funciona como punto de partida, pero Santos la lleva a su propio terreno con una guitarra que no se limita a acompañar: marca el carácter de las canciones y ocupa el centro de su sonido.
Con una trayectoria reconocida dentro de los circuitos internacionales de blues y rock, la artista ha construido una identidad que combina composición, voz y una presencia instrumental especialmente marcada.
En Razzmatazz, Camino Diablo dejará de ser solo el título de un álbum para convertirse en el itinerario del concierto: una ruta entre blues, rock y ecos de carretera.