Verdi escribió su Réquiem en memoria del poeta italiano Alessandro Manzoni, pero el resultado va mucho más allá de una misa por los difuntos. La partitura combina la solemnidad religiosa con una fuerza dramática cercana a la ópera, alternando momentos de recogimiento con explosiones orquestales y corales.
El célebre Dies irae, con sus golpes de percusión y la potencia del coro, representa uno de los pasajes más sobrecogedores de la obra. Frente a esa intensidad aparecen fragmentos de gran delicadeza, donde las voces expresan la fragilidad humana ante la muerte.
El concierto contará con la soprano Lise Davidsen, la mezzosoprano Aigul Akhmetshina, el tenor Freddie De Tommaso y el bajo Christian Van Horn.
La Orquesta Sinfónica del Gran Teatre del Liceu estará dirigida por Nicola Luisotti, mientras que el Coro del Liceu participará bajo la preparación de Pablo Assante.
Una interpretación que reunirá voces, coro y orquesta para explorar los contrastes entre la vida, la muerte, la culpa y la redención.