Su sonido actual queda lejos de una única etiqueta. Después de sus primeros pasos en el neoperreo, Escarmiento ha construido un territorio propio entre bases de club, melodías inmediatas, ecos de eurodance y una estética Y2K que recupera el cambio de milenio sin tratarlo como una simple nostalgia.
En medio de esa aceleración aparecen letras cargadas de ironía sobre situaciones cotidianas y sobre su propia experiencia dentro de la música independiente. Lo personal puede convivir con lo absurdo y una confesión transformarse rápidamente en canción de pista.
El concierto de Apolo trasladará ese universo digital y deliberadamente excesivo al directo: ritmos rápidos, pop mutante y una mirada que sabe reírse de las contradicciones de su propia generación.