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Vuelve la lluvia a Madrid el lunes y no se va en toda la semana: el sábado, un 95 % y máximas de 22 grados

El verano madrileño se despide como se despiden las visitas pesadas: de golpe y sin avisar demasiado. El domingo se rozaron los 30 grados. El sábado que viene la máxima se queda en 22.

De 30 grados el domingo a 22 el sábado siguiente.
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Entre medias, una semana entera con el paraguas a mano. La lluvia entra este lunes y no se marcha.

Emergencias pide revisar imbornales antes de que descargue.

La semana, día a día

  • Lunes 28: máxima de 24 grados y mínima de 18. Es el día en que la situación cambia, con probabilidad de precipitación que llega al 80 % en alguna franja.
  • Martes 29: 25 y 15 grados, con nubes y posibilidad de agua.
  • Miércoles 30: repunte hasta 27 grados, uno de los días más cálidos de la semana, pero sin que se vaya la inestabilidad.
  • Jueves 1: 27 y 18 grados, con intervalos nubosos, cielos muy cubiertos y episodios de lluvia.
  • Viernes 2: 26 y 16, con probabilidades altas.
  • Sábado 3: el día fresco, 22 y 15 grados, cielos muy nubosos y agua.

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A lo largo de la semana, las probabilidades de precipitación que maneja la Aemet en las distintas franjas escalan del 80 % al 90 % y hasta el 95 %.

Traducción práctica: ocho grados de diferencia entre la máxima del domingo pasado y la del sábado que viene. Esta es la semana de sacar la chaqueta del altillo, no la siguiente.

Lo que pide Emergencias

La Agencia de Seguridad y Emergencias de la Comunidad de Madrid (ASEM112) ha pedido a ayuntamientos y ciudadanos anticiparse a posibles episodios de precipitaciones intensas. Los municipios están limpiando imbornales y puntos de desagüe, y los servicios de emergencia han reforzado medios y personal.

Para casa, las recomendaciones son tres: tener un kit de emergencia preparado, revisar todo aquello que pueda favorecer la acumulación de agua y saber de antemano cómo actuar si la cosa se complica.

Ojo a lo que más problemas da en un piso normal: los sumideros de la terraza y el canalón. Cinco minutos de revisión con la escoba ahorran una mañana de cubos, y esta semana hay tiempo de sobra para hacerlo antes de que descargue de verdad.

Por qué esta vez conviene hacer caso

El problema de las lluvias de principios de otoño en Madrid no suele ser el volumen total, sino el ritmo: descargan mucha agua en poco rato sobre un suelo seco de meses, y el alcantarillado urbano tiene el tiempo de reacción que tiene. De ahí que la limpieza de imbornales que están haciendo los ayuntamientos sea la medida más eficaz de toda la lista.

En una ciudad que en los últimos años ha visto cómo una tormenta de media hora deja vados y garajes anegados, la parte de anticiparse es la única que depende de uno. La otra la decide el cielo.

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